Un hotel en Italia donde el precio lo pone uno

En el Gran Sasso, en la región de los Abruzos, hay un hotel que no tiene tarifario e invita a sus clientes a elegir cuánto pagar según su conciencia. Tacaños abstenerse.

No es un hotel anarquista, sino una nueva forma de pensar las experiencias turísticas. Ubicado en un lugar de ensueños, en un pequeño pueblo medieval del Gran Sasso, en los Apeninos italianos, el Hotel Petra tiene una política pocas veces vista: los clientes pagan lo que consideran justo.

Esa es la única política del hotel que no cuenta con una lista de precios. ¿Y cómo se hace entonces para decidir cuánto pagar? El cliente tomará la decisión de acuerdo a diversos parámetros: el grado de sofisticación de la habitación que elijan, la calidad de las materias primas con que se elaboran las cenas, la elaboración y presentaciones de los platos, el servicio de hospitalidad y sobre todo, el ambiente que se vive en el lugar.

 

 


Otra de las actividades que se pueden llevar a cabo en Pietra es el trueque: aquellos que realmente no puedan pagar, pueden intercambiar su tiempo o trabajo por alojamiento.

 

Giampiero Torello, es el gerente del hotel desde hace 10 años. Hijo de inmigrantes italianos que buscaron una mejor vida en Argentina, Giampiero volvió a la tierra de sus antepasados para llevar adelante este original emprendimiento de la mano del teatro y de las disciplinas holísticas, dando lecciones también gratis en su establecimiento.

El hotel debe su nombre a que el edificio está construído enteramente de piedra, puede acoger a unas 30 personas y comprende también una pequeña iglesia, la Santa María en Coll’Angeli, en la cual se encuentra un altar del 500 d.C. que aún es utilizada para bodas.

 

 

Con cuatro departamentos con baño privado (dos de ellos con vistas a las montañas), el Hotel Pietra ofrece una muy variada agenda de actividades que van desde teatro, clases de guión, desintoxicación de karma, recolección de hierbas, huerta y hasta elaboración de panes artesanales.


Los Abruzos

Situados en el centro meridional de Italia, los Abruzos se extienden desde el corazón de los Apeninos hasta el mar Adriático, a través de un territorio predominantemente montañoso y salvaje.

En la alta montaña, entre cumbres impolutas y paredes rocosas surgen localidades turísticas y complejos equipados para el esquí y los deportes de invierno como Pescasseroli, Rivisondoli y Roccaraso. El escenario natural de los picos elevados e inaccesibles del Gran Sasso, los Monti della Laga y la Majella desciende luego hacia un amplio sistema de colinas, para llegar por fin a la costa adriática.

 


El recorrido desde el Gran Sasso hasta el mar atraviesa territorios ricos en historia, tradiciones y testimonios artísticos que no dejan nunca de sorprender a sus visitantes.

Entre las montañas y colinas se encajan estrechos valles y rutas históricas naturales, entre los que destacan el escenográfico y sugestivo Valle del Aterno, plagado de antiguos burgos. Son numerosas las reservas naturales, como el  Parque nacional de los Abruzos, el Parque del Gran Sasso y Montes del Laga o el de la Majella, que garantizan la protección de especies vegetales y animales típicas de la zona como el águila real, el lobo y el oso marsicano.

 

 


El litoral de los Abruzos se caracteriza por largas y arenosas playas en la parte septentrional, mientras que al sur predominan las playas de guijarros. Están llenos de encanto los pequeños pueblecitos del interior, los monasterios y los castillos de la región, que son objeto de muchas y variadas rutas turísticas en la región más verde de Italia.