Marbella, más allá del lujo

La ciudad del sur de España, conocida como la perla de Andalucía, es un destino con mucha historia, multiculturalidad y playas increíbles. Un lugar inigualable que lo tiene todo. Por M. Carla Oller.

La fama que se ha hecho la ciudad de Marbella es de un lugar costoso, exclusivo y lujoso. Y no es para menos, ya que el Puerto Banús, uno de los puertos más exclusivos de España, es un barrio de mansiones y hoteles de la máxima categoría, con tiendas de alta costura y un sinnúmero de autos de alta gama dando vueltas por el lugar.

 

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Pero más allá de este paraíso para los más pudientes, la ciudad de Marbella esconde una rica historia multicultural, una vida social muy vivaz y colorida, playas amenas para disfrutar del mar y el sol y un entorno natural inigualable.

Marbella no tiene aeropuerto, por lo que la terminal aérea de Málaga, la más cercana, alimenta la llegada de turistas de todo el mundo. Con un bus que sale del mismo aeropuerto, se puede llegar a la perla del sur, en tan sólo 45 minutos.

 

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Con una capacidad hotelera de más de 20 mil camas, Marbella cuenta con establecimientos para todos los gustos: desde costosos hoteles 5 estrellas superior, pasando por residencias y departamentos frente al Paseo Marítimo, así como campings y pensiones familiares.

 

 

Si bien la temporada alta es en los meses de julio y agosto (cuando la ciudad quintuplica su población), las fechas de Semana Santa o de temporada media, como mayo y septiembre, son momentos mucho más relajados para visitar Marbella. Por su rico clima y su cercanía con África, la ciudad tiene una notable estadística de días de sol, por lo que las actividades al aire libre inunda la esencia del lugar.

Llama la atención el gran número de turistas ingleses que lleg

an al destino, y si bien la ciudad no es muy grande, su calidad de cosmopolita se siente de inmediato: en Marbella se cuentan más de 170 nacionalidades.

 

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La Multiculturalidad

Gitanos, árabes y cristianos: la mezcla andaluza es una riqueza cultural sin precedentes y su centro histórico, el fiel reflejo de esa impronta: “El casco antiguo de Marbella es la joya de la corona. Es verdad que Marbella es sol y playa, es verdad que hay muchísimos establecimientos de alto nivel, pero el que viene a Marbella viene al casco antiguo. Para un almuerzo, una cena o una copa por la noche, es uno de los mejor cuidados de la zona además de ser el más antiguo”, le dijo en una entrevista en exclusiva a Descubrí, Laura de Arce, la nueva directora de Turismo de la ciudad.


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Una muralla romana, una basílica paleocristiana, el legado árabe y hasta fenicio, se pueden encontrar en este lugar, todo mezclado entre callecitas angostas, flores y tiendas para todos los gustos.

La Plaza de los Naranjos, es el corazón del casco histórico, donde las personas van y vienen todo el día, mezclando su pasado con su vida actual. Paso obligado de la ciudad, la calles son tan pequeñas que te protegen del sol, al más estilo árabe, por lo que los pobladores locales lo eligen para mitigar el calor del verano. Los restaurantes y bares de tapas en esas callejuelas son un verdadero espectáculo gastronómico, y los precios, muy pero muy accesibles.

 

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Siguiendo la costumbre española, en Marbella la gente acostumbra a comer afuera diariamente, por lo que la vida social y el intercambio cultural es insesante. Una pinta de cerveza puede costar 1 euro, al igual que las tapas o los famosos montaditos, por lo que la ciudad invita a la charla y la vida social.

“Marbella no es la frivolidad que todo el mundo puede pensar, es otra cosa”, dice la directora de Turismo, quien recuerda que el nombre de la ciudad, según la leyenda se debe a la visita que hizo la Reina Isabel la Católica, quien maravillada por la belleza del lugar, expresó públicamente: “qué mar bella”.

Si bien se pueden encontrar tablaos para vivir el flamenco andaluz, no es la impronta principal de la ciudad como puede ser en Sevilla o en Córdoba. Lo fuerte del destino, sin dudas, son sus celebraciones religiosas. La Fiesta de San Bernabé, en junio, la celebración de la Virgen del Carmen, la patrona del mar y los pescadores, en julio, o el Tostón, en noviembre, llenan de color y fiesta a Marbella. A ello se pueden sumar las verbenas populares y las ferias típicas del lugar. Siempre hay algo para hacer afuera, en conjunto con la sociedad.

Del centro histórico hacia el mar, la Alameda de Marbella es un paseo prolijamente cuidado, que presenta dentro de su patrimonio, varias obras del artista español Salvador Dalí. Sobre la playa, el Paseo Marítimo cuenta con más de 7 kilómetros de longitud, y es un lugar obligado de paso y vida cultural de la ciudad. Si hay algo que destacar en Marbella, es el cuidado medioambiental y la limpieza del lugar, por lo que los turistas se encontrarán muy a gusto.

 

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Tres Puertos


Al mencionado Puerto Banús, caracterizado por el turismo de elite, se cuentan en Marbella el Puerto Pesquero, donde se puede disfrutar de platos típicos locales a muy bajo precio, con pescado recién sacado del mar; y el Puerto Deportivo, ideal para la realización de todo tipo de deportes acuáticos. El catamarán Fly Blue, realiza un recorrido de media hora entre ambos, a un costo de 8 euros. Ideal para hacer un paseo.

 

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Naturaleza a full

 

El turismo aventura, el ecoturismo, el senderismo y las actividades deportivas, encuentran en la ciudad un sinfín de oportunidades. La Sierra Blanca, el macizo montañoso que protege la Costa del Sol, permite desconectarse por un momento de la vida citadina y sumergirse en paisajes únicos, en un poco margen de tiempo.

Marbella tiene 15 campos de golf, el mayor número de toda España.

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