Valle de la Luna: la maravilla de Bolivia

A pocos kilómetros de La Paz, se halla un lugar mágico: El Valle de la Luna. Un desierto rocoso que hace pensar que se está en otro planeta. Recorre con nosotros uno de los sitios más místicos de Bolivia.

Neil Armstrong visitó Bolivia en 1969, y al ver los espectaculares paisajes que este país tiene, no pudo evitar sentirse conmovido por la similitud que el terreno tenía con el espacio lunar que él conocía, por lo que bautizó este páramo con las palabras que llegan hasta nuestros días: “El valle de la luna”. 

 

 

Este valle es una formación rocosa en forma de montaña, ha sido víctima de la erosión en su parte más alta y con el tiempo se ha ido moldeando y desgastando a tal punto de dar forma a un hábitat poco conocido en la tierra.

Este extraño paisaje semidesértico salpicado de picos rocosos, chimeneas y cactus es uno de los lugares más visitados de Bolivia.

 

Valle de la Luna, Bolivia

 

De suelo arcilloso, y escalones que sortear constantemente, el Valle de la Luna puede ser visitado recorriendo alguno de sus dos senderos, uno de hora y media de duración, y otro de media hora. Por lo general, las excursiones parten desde la ciudad de La Paz, la cual se encuentra a tan sólo 10 km.

Todos los senderos están marcados, por lo que no es difícil seguir el camino, y desde la capital de Bolivia se pueden contactar cientos de excursiones para llegar hasta allí. Algo a tener en cuenta: preguntar cuánto dura realmente la excursión, ya que muchas veces son de muy corta duración, y queda la sensación de poco tiempo.

 

Valle de la Luna, Bolivia

 

La entrada cuesta 2 dólares y entre sus estructuras arcillosas más curiosas del valle se encuentran: El buen abuelo, El montículo de la tortuga, Sombrero de la dama y Madre Luna. 

 

Valle de la Luna, Bolivia